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Las fotos del campo de concentración de Albatera, lo más buscado en la Biblioteca Nacional de España en 2019

Las fotos realizadas por el periodista valenciano Luis Vidal han sido los documentos más consultados del 2019 en la Biblioteca Digital Hispánica, de la Biblioteca Nacional de España

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Según los datos publicados por Biblioteca Digital Hispánica, de la Biblioteca Nacional de España, las fotografías del campo de concentración de Albatera realizadas por el periodista valenciano Luis Vidal, han sido los documentos más consultados del 2019.

Esta noticia indica el interés por descubrir una parte de la historia reciente de nuestro país, y de nuestra localidad, que albergó uno de los peores campos de concentración del franquismo, según recogía un artículo de la revista Interviú decía que campos de concentración “los hubo a decenas, pero el de Albatera fue un campo de concentración especialmente terrible para los perdedores. El hambre, la sed, el miedo a las ráfagas de ametralladora de algún vigilante loco dejaron una huella imborrable en quienes sufrieron la dureza de la represión franquista”.

En 1937 se construyó en Albatera lo que se llamó Campo de Trabajo de la República, situado en los amplios terrenos de saladares, en las proximidades de la estación de ferrocarril y en el paraje conocido por “Casas del Belga”. Este proyecto, amparado en la Confederación Hidrográfica del Segura, comenzó con el propósito de desalinizar estas tierras inservibles para la agricultura. Un plan que interesó al ayuntamiento del municipio por la mejora que suponía e incluso ofrece su ayuda para llevarlo a efecto.

En octubre del 37 comenzaron a llegar los primeros presos, llegando a albergar una cifra de 1.620 presos. Según recoge el libro Historia de Albatera, escrito por Jesús Aguilar, la mayor parte de los reclusos lo son por razones políticas, condenados por Tribunales Especiales Populares, Juzgados de Urgencia y Audiencias Provinciales, por delitos de desafección al régimen o rebelión.

A los presos se les encargaron distintos trabajos, entre ellos, la construcción de una carretera desde el Campo a Elche, la explotación de una cantera, construcción de pabellones y varios talleres. El horario de trabajo era de 9 a 1 del mediodía y de 4 a 7 de la tarde. Como campo de trabajo cerró sus puertas el 28 de marzo de 1939.

Imagen: Luis Vidal. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica.

El campo de concentración

Aunque en un principio el campo de trabajo estaba preparado para albergar a tres mil personas, tras la rendición del bando republicano y la captura de miles de republicanos en el puerto de Alicante, alrededor de 20.000 personas ocuparon este lugar, convertido ahora en campo de concentración.

A principios de abril comenzaron a llegar cientos de personas al campo, según recoge Jesús Aguilar, “el número de los que entraron es de 14.600 hombres. Eduardo de Guzmán refiere la cifra de unas 18 mil o 20 mil personas y según la hoja oficial de Alicante del 28 de abril de ese año, de 6.800”, por lo que no se sabe a ciencia cierta cuantas personas estuvieron recluidas en este espacio. Aunque los vecinos del municipio cuentan que debían ser miles, ya que apenas había espacio unos con otros. Y es que, eran muchos los vecinos que se acercaban a ver aquella cárcel del horror, y muchos otros que trabajaban allí de guardias y contaban a sus familias las duras condiciones que se vivían entre los presos.

Al poco tiempo dejaron en libertad a los menores de 16 años, poco después a los mayores de 60. Las condiciones de vida no podían ser peores, al aislamiento se sumaba el hambre y la sed, y pronto comenzarían a sufrir la llegada de los piojos, pulgas, chinches y mosquitos, y con éstos, las diarreas, estreñimientos, sarna, paludismo y tifoideas.

Según cuentan algunos vecinos, por la noche pasaban carros llenos de cuerpos, que están convencidos de que provenían del campo, ya que en el municipio no fueron numerosas las pérdidas durante este periodo.

El campo fue clausurado en octubre de 1939.

Imagen: Luis Vidal. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica.

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