“Nosotros queremos que se vea que la realidad no tiene una sola versión, que hay varias”

Entrevista a Jesús Serna Quijada, director de cine

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Entre libros, guiones y teatro pasan los días de este joven albaterense que ahora presenta su primer largometraje. “Lo que queda” es una película que busca un hueco entre la memoria de quienes la ven, de esas que te hacen pensar y sentir. Un relato inspirado en los pueblos de la Vega Baja, en su esencia, sus colores, su luz. Jesús Serna y Lucas Parnes, los directores, mezclan lo cotidiano con lo innovador, el pensamiento con la realidad. Un proyecto que se presenta este viernes 23 de febrero en Albatera, a las 20h. en la Casa de Cultura Miguel Hernández.

¿Cuál ha sido el proceso de la película? ¿Cuánto habéis tardado en producir, rodar y montar?

Desde que surgió la idea y lo fuimos desarrollando unos tres años. Empezamos con el guion y trabajamos a fondo durante un año, luego estuvimos otro año en preproducción, seis semanas de rodaje y unos catorce meses de posproducción. Es mucho tiempo, pero es una película de muy bajo presupuesto porque el dinero es mínimo, lo único que teníamos era tiempo para dedicarle.

Este tipo de proyectos en ocasiones puede resultar complicado sacarlo adelante ¿Cómo se puede financiar una película de estas características?

Ha sido todo con financiación propia. Lucas Parnes es el codirector, coguionista y productor. Todo el dinero lo ha puesto él.

¿Este es tu primer largometraje?

Sí, este es el primer largo, luego tengo cuatro cortos. Hice los cortos Paisajes de Mujer y Polvo de Hadas en formato cine, en 35 milímetros aunque ese formato hoy en día ya está prácticamente obsoleto. Luego hay algunos proyectos más pequeños como el Los Sentados que lo codirigí con Lucas y está basado en un texto de Miguel Hernández.

¿Cómo surgió Lo que queda?

Todo nace en tras una conversación que tuvimos Lucas y yo donde le cuento una historia. A los dos o tres años me presentó un guion, que todavía no estaba terminado, y luego hemos trabajado bastante más. Parte de ese guion estaba basado en esa primera historia que le conté. Ahí está el punto de partida, luego hay muchas vueltas que le da él y muchas vueltas que le damos conjuntamente. Es una historia que nos interesa a los dos y vamos adelante con ella.

Es una película compleja por el tema de las realidades y su percepción ¿Qué queréis transmitir a la gente con esta película?

Nuestra idea de entender el arte o lo audiovisual es darle opciones al público a que elija y de alguna manera participe también en la película. Por eso igual se vuelve un poco más compleja, porque no cerramos el significado, todo lo contrario, intentamos abrir y dejar al espectador que participe y decida. Si conseguimos que se lleve durante unos minutos la película a su casa y piensen en ella estamos contentos. Sobre todo queremos que se vea la idea de la realidad vista a través de distintos prismas. La realidad no tiene una sola versión, hay varias, y un pequeño detalle puede hacer que todo vaya hacia otro lugar. Nosotros intentamos contar nuestro punto de vista, que nunca hay nada cerrado y por tanto, nuestra película tampoco lo iba a estar.

Ya la habéis estrenado en varios teatros, ¿qué es lo que os transmite la gente cuando la ve?

Sobre todo desconcierto. Teníamos dudas de si realmente podíamos llegar al público y que estuviese dentro de la película y se mantuviese los 90 minutos, porque es una propuesta en cierta medida bastante radical y por otro lado está hecha con muy pocos medios. Pero si se quedan y salen desconcertados porque es una propuesta poco habitual, pero también gusta. En una de las revisiones del guion sí teníamos un final más cerrado pero lo descartamos porque pensamos que estábamos condicionando o que con ese final dábamos nuestra propia versión de la historia que no queremos terminar de dar.

¿Cómo ha sido el proceso de rodaje, creación del cuerpo técnico y elección del reparto?

El cuerpo técnico es el mínimo para realizar una película, de hecho a veces nos faltaba gente y en determinadas escenas más complejas íbamos un poco agobiados. El equipo técnico lo forman 15 personas, de Alicante, Murcia y Madrid. En cuanto al reparto, como no había mucho presupuesto y no podemos llegar tampoco a unos actores más conocidos, decidimos hacer un proceso de casting bastante exhaustivo y estuvimos unos seis meses para encontrar ese actor y esa actriz que se acercara a nuestros personajes. Estamos súper contentos y satisfechos con la elección, y con el trabajo y la disposición de ellos. Hay un elenco muy potente.

¿Albatera te ha servido de inspiración para esta película?

Sí nuestra idea era en ese sentido, desde el primer momento tuvimos claro que la historia tenía que transcurrir en un pueblo y en uno de la Vega Baja. Con esta luz, las calles, con esta geografía tan particular, tan seca, con un riachuelo como el río Chícamo. Nuestra idea era ambientarla en un pueblo con un tiempo impreciso, un tiempo que convive entre casas vieja y nuevas construcciones, con colores tan distintos. Nos gustaba estéticamente esta idea, por eso nos hemos movido tanto. En Albatera hemos tenido todo eso y sigue estando aunque en sitios mucho más pequeños que no nos servían para la película. Ojalá hubiésemos rodado solo en una localización y haber dicho Albatera es nuestro pueblo, pero aquí solo rodamos interiores, el pueblo como tal no aparecen.

¿En cuántos pueblos habéis estado rodando?

Grabamos en total en 12 pueblos, ente ellos el Hondón de las Nieves, en el de los Frailes o Abanilla. En éste último grabamos sobre todo la mayoría de exteriores, porque justo tiene esa esencia que queríamos, ese carácter atemporal. Parece que ciertas historias solo pueden transcurrir en ciudades o en el norte y que aquí en el levante solo puede estar la típica historia de los años 60 de ir a la playa.

Habéis juntado el costumbrismo con la actualidad, mostrando que los pueblos también existen

Sí, queríamos demostrar que en los pueblos también pueden pasar historias que no solo tengan que ver con crímenes o historias de vaqueros, que todavía hay jóvenes en los pueblos.

Además de ser director, también eres escritor y guionista ¿En qué faceta te sientes más cómodo?

Lo que más me gusta es hacer cine, porque te lo pasas muy bien y es muy divertido, lo malo es que mucho más caro.

¿En qué directores te inspiras?

En Lo que queda hemos tenido como referentes estético a Martín Cuenca y Jaime Rosales, nos gustan precisamente por su sequedad en las películass que también buscamos en la nuestra. Como gustos personales hay mil, conceptualmente en Enemy de Villenueve o el punto surrealista de Buñuel. Son referentes que en su momento visionamos. A la hora de desarrollar una idea siempre están ahí.

¿Con qué actores te gustaría trabajar?

Con actrices me gustaría con Ingrid García-Johnson y Carmen Maura, en cuanto actores me encantaría trabajar con José Sacristán.

¿Qué significa estrenar la película en tu pueblo?

Me hace ilusión y tengo curiosidad por ver cómo reaccionan, porque como ya te conocen te van a mirar con otros ojos. Tengo expectación por ver que piensa la gente.

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