“Las cimas las disfrutas sobre todo cuando vuelves al campamento base o llegas a casa, cuando ya estás bien y a salvo”

Javier Quinto, del Club de Deportes de Montaña y Escalada de Albatera, pone rumbo al Kilimanjaro

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El próximo 9 de diciembre Javier Quinto y Antonio Escalant, del Club de Deportes de Montaña y Escalada de Albatera, ponen rumbo a la montaña más alta de África, el Kilimanjaro. Los Alpes, Los Andes o el Himalaya son algunos de los lugares en los que estos montañeros han podido disfrutar de la maravillosa sensación de tocar el cielo con las manos. Ahora los espera Tanzania, su selva y los 5.895 metros del cráter Kibo, el punto más alto del Kilimanjaro. Además puedes seguir esta aventura en su página oficial de Facebook: Kilimanjaro 2017, techo de África. Javier Quinto nos cuenta esta aventura deportiva, cultural y solidaria.

Ya os quedan pocos continentes por visitar, ahora os espera África y el Kilimanjaro, ¿Qué tiene de especial esta montaña?

Es la montaña más alta de África, unos 5.900 metros y es una pasada. La primera parte es selva y cuando vas subiendo desaparece y entras en el terreno de alta montaña y las vistas de la sabana desde arriba son impresionantes. Es una pena porque el glaciar de la cumbre está desapareciendo y queda poco hielo. El Kilimanjaro no tiene ninguna dificultad técnica, es andar, el problema es que la gente lo subestima porque es una montaña de casi seis mil metros. Tienen que bajar a mucha gente en camillas. El mayor peligro que tiene para un montañero profesional es que te de mal de altura porque el Kilimanjaro no presenta ningún problema técnico.

¿Quiénes formáis el equipo?

Del Club de Deportes de Montaña y Escalada de Albatera vamos Antonio Escalant y yo, pero vamos con gente de muchos sitios de España. Lo organiza una agencia de Cataluña y vamos integrados en un grupo de quince personas. En el Kilimanjaro está todo muy controlado, el gobierno de Tanzania te obliga a contratar cocineros, porteadores, todo.

¿Este control es el mismo en todos los lugares, como el Himalaya o los Andes?

Sí, en la mayoría de sitios está todo muy controlado, tanto en el Himalaya, como en los Andes, aunque allí puedes ir más por libre, en Tanzania directamente te obligan. El Parque Nacional del Kilimanjaro, tiene su entrada donde tienes que registrarte cuando entras y tienes un máximo de siete días para bajar de la montaña y volver a firmar cuando sales del parque.

¿Es mejor tenerlo todo bajo control en este tipo de expediciones?

Claro, no te la puedes jugar, aunque hay gente muy aventurera, pero por ejemplo en cuanto al tema de vacunaciones yo llevo ya cuatro vacunas y me tengo que tomar por vía oral varias más. En total seis vacunas diferentes para prevenir enfermedades como la malaria, fiebre amarilla o cólera. El hecho de ir a estos sitios es ya una aventura en sí, pero si te vas tienes que ir bien, porque si te pasa algo allí estás jodido.

¿Y en la zona de la selva hay algún tipo de peligro?

Los grandes depredadores y todo eso están en la zona de los safaris. En la selva del Parque Nacional del Kilimanjaro hay muchos monos, muchos tipos de pájaros y aves raras, pero son un par de días de selva y ya salimos a la zona de montaña. Allí hay mucha gente, siempre hay gente subiendo.

¿Cuánto tiempo se tarda en llegar a la cima del Kilimanjaro?

El Kilimanjaro lo que tiene es que cada día tienes que subir mucho, entonces te vas desgastando. Cuando llegas a la cima es el quinto día, ese mismo día ya bajas mucho y al sexto llegas a la puerta de entrada. Cada día son 10 o 15 kilómetros y unos mil metros de desnivel.

¿Dónde dormís y descansáis?

El Kilimanjaro tiene distintos tipos de ruta, nosotros vamos a hacer la ruta Machame, y en esta ruta se duerme en campamentos, montamos las tiendas de campaña. Los porteadores van delante y cuando tú llegas ya tienes el campamento montado. Hacemos esa ruta en particular porque tiene el espíritu más aventurero y la ruta es un poco más larga.

¿Cómo es el proceso de aclimatación?

Hay deportistas que han batido récords en el Kilimanjaro y han subido de golpe, pero lo normal es subir mil metros como mucho al día, y aun así es imposible fisiológicamente que tú puedas hacer una montaña de 6.000 metros en cinco días porque tu cuerpo necesitaría 21 para acostumbrarse. Hay gente que no lo soporta y se tiene que dar la vuelta y descender.

¿En qué consiste el mal de altura?

El mal de altura, yo lo he sufrido, empiezas teniendo dolor de cabeza, fatiga, náuseas, vómitos y luego los síntomas más graves son pérdida de equilibrio y empezar a decir cosas incoherentes. Cuando te pasa eso, lo que tienes que hacer es descender y automáticamente tu organismo se va reponiendo. Lo normal es que descanses y lo vuelvas a intentar, pero si sigues con los síntomas tienes que descender.

¿Os hacéis algún seguro médico especial?

Sí, yo cada vez que he ido a alguna expedición he ido con el seguro médico de la federación de montaña con una ampliación mundial, pero es curioso porque todo depende de los servicios que haya en esos países.

¿Cuándo sale la expedición?

Salimos el 9 de diciembre y volvemos el 17. No te dejan estar más tiempo en el Kilimanjaro, es una expedición muy cortita. Allí hay miles de visitas entonces lo tienen muy controlado todo y te dejan un tiempo máximo. Es un sitio masificado por el turismo, solamente un 40% de la gente que va hace cima. Es la montaña donde hay más muertes al año pero porque está muy masificada.

¿Qué tipo de preparación requiere una expedición como esta?

Yo llevo un año preparándome, tengo una máquina de hipoxia, conectas la máscara y entrenas en casa con una bici o una cinta y es como si estuvieses haciendo deporte a mucha altitud porque te reduce el oxígeno. Llevo un año entrenando con eso en casa más luego pues salir al monte, gimnasio, correr y mucha montaña. Conlleva mucho sacrificio, aunque a mi me gusta el deporte, pero me tomo las expediciones con una preparación profesional.

¿Hacéis expediciones menores por España para ir preparándoos?

Sí claro, yo he estado yendo los últimos meses a Sierra Nevada casi una vez al mes. Para hacer alta montaña. La preparación es tanto en casa como en alta montaña. A mí me gusta aclimatarme lo máximo posible aquí en España e irme bien preparado a la expedición.

¿Os habéis planteado un 8.000?

De momento no, es muy difícil porque son mínimo cuarenta días para hacer la montaña y mucho dinero porque la expedición puede rondar los 40.000 euros. Los 8.000 son otro mundo, a alguien que le gusta la montaña es siempre una ilusión o un sueño que puedes tener, pero materializarlo es muy difícil.

¿Qué sensación tienes cuando llegas a la cima de la montaña?

Es una mezcla de sensaciones y sentimientos. Físicamente si vas bien se soporta, si vas mal pues no lo llevas bien, es una sensación de satisfacción pero al mismo tiempo estas deseando bajar de ahí. A esa altitud no te encuentras bien porque te falta el aire y de fatiga. Si subes bien lo disfrutas más. Las cimas las disfrutas cuando vuelves al campamento base o cuando llegas a casa, cuando ya estás a salvo y estás bien.

¿Habéis pasado algún momento complicado en alguna expedición?

De tener un accidente no pero de peligro sí. En los Andes, a 5.300 metros era una trepada por una roca muy descompuesta, allí das un paso en falso y te vas glaciar para abajo. Hay situaciones de riesgo, pero yo he pasado más riesgo escalando montañas españolas que en las expediciones. En las expediciones somos más conservadores.

¿De todas las expediciones que has hecho con cual te quedarías?

Es difícil escoger porque cada una es diferente, pero Los Alpes fue dura porque hizo muy mal tiempo y aun así hicimos las dos cumbres, los subimos con tormentas, solo subió nuestro grupo. Fue muy especial porque lo conseguimos todo a pesar de la climatología. Pero el Himalaya fue increíble, ver el Everest para mí fue un sueño.

¿Son viajes que te cambian la vida?

Lo que nos motiva a subir es la sensación de satisfacción, que vienes con otra mentalidad. Los problemas del día a día no te afectan tanto porque ves cómo vive la gente de allí y todo lo que pasan.

También es un viaje solidario

No es solo un viaje deportivo, también es cultural y solidario. Si cada montañero que fuese a estos países aportase alguna cosa, estos niños tendrían muchas cosas para estudiar. En este caso, nosotros vamos a llevar camisetas y vamos a intentar llevar algún útil de escritura.

¿Qué colaboraciones tenéis?

Pues colabora con nosotros la Cooperativa Eléctrica, la empresa de mi compañero Antonio, Seva Calzados, CYM Dacar Grupo Torrecillas, el Ayuntamiento del Hondón de las Nieves, el Club de Deporte de Montaña y Escalada, Grupo Peluche y vosotros, Albatera Actualidad.

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